(...)
El hombre moderno comprende mal la naturaleza, le impone
su ritmo, transforma lo natural en artificial y provoca
una ruptura ecológica de funestos resultados.
La historia de la homeopatía comienza con Hipócrates
de Cos, nacido en el siglo V a C. Era hijo de un asclepíade,
llamado Heráclides. Los Asclepíades eran
una secta que se dedicaban a la Medicina, que se decían
descendientes de Esculapio, que dentro de la medicina
Griega es simbólicamente el Dios de la Medicina.
Considerado el padre de la Medicina, Hipócrates "el
viejo”, funda la Medicina de la observación
y retoma el viejo principio de SIMILIA SIMILIBUS CURANTUR,
pregonando su aplicación en lo que entonces era
el arte de curar. Además enuncia el concepto de
la individualidad, diciendo que una noxa, produce un
daño, con reacciones diferentes según los
individuos, es decir, según el terreno.
Hipócrates crea la PROGNOSIS, que es la escuela
que estudia el desarrollo biopatográfico de la
enfermedad (episodios en la vida de un paciente que pudieron
influir facilitando la instalación de la enfermedad
que presenta en la actualidad)
Recién en 1796 y luego de varios años de
minuciosas investigaciones, Samuel Federico Christian
Hahnemann médico alemán, da a conocer al
mundo la Homeopatía.
¿
Cuáles son los fundamentos de esta Medicina? Son cuatro: 1. La Ley de los Semejantes o la Ley de la Similitud.
2. La experimentación en el Hombre Sano.
3. La dosis infinitesimal.
4. El medicamento único.
Hahnemann se basó en el viejo aforismo Hipocrático “Smilia
Similibus Curantur”, o Ley de la Semejanza que
dice: “ La sustancia medicamentosa, capaz de determinar
en el organismo sano un conjunto de trastornos patológicos,
cura esos mismos trastornos en el enfermo”.
En todo proceso morboso que llamamos enfermedad tendremos: 1. Trastornos Sensoriales:
expresión significativa
de la modificación del temperamento del individuo.
La función del individuo está trastornada.
Aparecen reacciones "individuales" relacionadas
con el temperamento del sujeto cuyo sensorio (psiquismo
y sensibilidad) se ha modificado. Estas reacciones
pueden "preverse" si se determina de antemano
el tipo de individuo.
2. Trastornos Funcionales:
expresión significativa
de la modificación de la función órgano.
La función del órgano se perturba. Se
presentan reacciones "diferentes " según
el órgano causal y conforme al individuo observado.
3. Trastornos Lesionales:
expresión significativa
del ataque anatómico al órgano. El órgano
se encuentra alterado y lesionado. Cada vez más
importantes, aparecen los signos clínicos debido
a la transformación anatómica del órgano,
el sensorio está inhibido y se atenúan
las reacciones funcionales.
En base a lo analizado el homeópata indicará un
medicamento (luego de realizar un detallado estudio
del paciente) que irá curando esos trastornos
desde lo más profundo hacia lo más superficial
del enfermo. Y ese medicamento habrá producido
en las diferentes experimentaciones en sujetos voluntarios,
los mismos síntomas que curará en nuestro
enfermo.
La Homeopatía forma parte de las “medicinas
clásicas” pues está basada en una
visión conjunta del universo y del hombre. Las
llamadas medicinas clásicas están integradas
dentro de un sistema de pensamiento donde las leyes
de correspondencia universal constituyen el criterio
fundamental.
El concepto de Unidad traspasa la observación
de cualquier fenómeno, nada puede interpretarse
como ajeno al resto.
La Homeopatía es una medicina integral, holística,
que considera al hombre como una unidad inmersa en
un todo representado por su ambiente psicológico
familiar inmediato, su ambiente social, ciudad o zona
en la cual vive y el país del cual forma parte.
Aunque la medicina homeopática toma al hombre
como objeto de estudio, lo considera como parte integrante
de la naturaleza y como producto de la misma, es decir,
que naturaleza y hombre forman parte de la misma esencia
y las mismas leyes rigen tanto para una como para el
otro.
El ser humano obtiene su energía de los alimentos
y del aire a través de la respiración,
motivo por el cual debe de estar en armonía
consigo mismo y con el medio que lo rodea. Cuando esa
armonía se quiebra, aparece la enfermedad.
Nos hallamos en un permanente intercambio con el Universo;
somos un microcosmos insertos en un macrocosmos. Recibimos
energía del universo que nos permite la vida
y al mismo tiempo formamos parte de él. Sólo
con el manejo adecuado de esta poderosa fuerza vital
estaremos en condiciones de disfrutar del estado de
salud.