La
mujer, eje principal en la estructura del hogar y la
familia, encuentra a través de la homeopatía
excelentes tratamientos para distintas enfermedades específicas
del género.
En el comienzo de la vida como mujer se logran éxitos
en los siguientes problemas: trastornos que se presentan
durante la aparición de la primera menstruación
o menarca; dolores menstruales, irregularidad en los
ciclos, trastornos de la piel (acné, forunculosis,
rosácea, etc.); infecciones vaginales; trastornos
emocionales (cambios de humor, depresión, etc.),
trastornos de la alimentación, etc.
En la mujer adulta la homeopatía nos da buena
respuesta en: el Síndrome Premenstrual, leucorrea
(flujo) de distinto origen, sobre todo cuando se ha
encontrado resistencia a otros tratamientos convencionales;
caída del cabello; disfunciones glandulares
incipientes (hipotiroidismo); sobrepeso; disfunciones
sexuales diversas; tumores benignos (fibromas uterinos,
displasia mamaria, quistes de ovarios, etc.) y finalmente
en el Síndrome Climatérico con todas
sus implicancias (tufaradas de calor, prurito vaginal,
sequedad de las distintas mucosas, dispareunia o dolor
durante el coito, disminución del deseo sexual,
trastornos emocionales propios de la edad, síndrome
del nido vacío, etc.).
En la mujer anciana: se alivian los dolores articulares
característicos de la artrosis (hombros, rodillas,
manos, espalda, etc.), se logra aumento en la concentración,
se obtiene una mejora en la memoria y el rendimiento
intelectual, por medio de una notable facilitación
de la circulación cerebral .
En las diferentes etapas de la vida de la mujer se
tratan con muy buen resultado los distinto duelos que
le toque atravesar. Ya sea el ocasionado por la pérdida
de una mascota hasta la muerte de su cónyuge,
pasando por las rupturas vinculares, separaciones,
divorcios, ida de los hijos al extranjero en búsqueda
de nuevos horizontes, etc.