La
primer parte de mis estudios de Medicina transcurrieron
bajo una visión materialista, pero pronto al
tomar contacto con los enfermos, una vez terminado el
ciclo básico, los cuestionamientos surgieron
en mí a la par que mis lecturas filosóficas
cambiaban de rumbo. No todo se podía entender
desde la simple escrutación de mis sentidos.
Había algo más que no percibía.
Mi búsqueda a través de distintos autores
obtuvo su fruto cuando cayó en mis manos la Filosofía
Homeopática del Dr. James Tiler Kent (1849-
1916).
Recién entonces comprendí la esencia
verdadera de la Medicina.
El Dr. Florencio Escardó nos señala "...la
terapéutica homeopática no puede ser obtenida
por inducciones teóricas, interpolaciones clínicas
o inferencias del mundo animal, sino que proviene sin
escape de la escueta y directísima observación
del hombre- individuo como ser singular en unimismidad.
Esa presencia hominal determina de modo casi automático
la exclusión de toda retórica periférica;
cada remedio que se propone o se compara, cada proceso
que se revela es el resultado de un testimonio humano
obtenido afanosa pero austeramente en las probanzas
de una persona, en el más absoluto sentido de
la palabra.
No hay ninguna otra técnica de curar que pueda
reclamar con mejor derecho que la homeopatía
el título de Medicina de la Persona”.
Concluye más adelante “...La homeopatía
no es una forma más o menos original de curar
y diagnosticar, es la consecuencia inevitable de un
modo también inevitable de entender al hombre
en el mundo y en sí mismo”.
Firmemente decidido pero con muchas dudas, inicié
el curso de Homeopatía en el año1970 en
la Asociación Médica Homeopática
Argentina, por entonces la única escuela. Terminado
el primer año con éxito en mi examen,
recibí la noticia al inscribirme para el segundo,
que un grupo de profesores (por causa por mí
ignoradas en ese momento) se separaron y constituyeron
una nueva escuela. Resolví finalizar mis estudios
de homeopatía en el mismo lugar y el 5 de abril
de 1972 obtenía mi diploma de Médico Homeópata
con el Número 278.
La Asociación Médica Homeopática
Argentina se fundó en 1933 en un acto inaugural
que se llevó a cabo en la vieja Confitería
del Molino. Es notable que a lo largo de casi 40 años
no llegábamos a 300 los homeópatas recibidos
en nuestro país en ese momento.
Con la fuerza de mi juventud continué mis
estudios en la otra escuela (hoy la denominada Tomas
Pablo Paschero).
El haber tenido la inmensa suerte de conocer y tener
contacto con grandes maestros de la valía de
los Dres. Francisco X. Eizayaga, Tomas P. Paschero,
Amaldi Tittaferrante, Ernesto F. Puiggrós, entre
otros, me permitió capacitarme convenientemente.
Finalmente hice toda mi carrera, como médico
homeópata y como docente al lado de esa gran
figura de la Homeopatía Argentina, el Dr. Francisco
Xavier Eizayaga, quién desde siempre fue para
mí “el Maestro por Excelencia”.