La Homeopatía y el tratamiento
del Síndrome del Colón irritable
por el Dr. Carlos A.
Distilo
Se
denomina síndrome del intestino irritable a un
conjunto de síntomas crónicos y/o recidivantes
(quiere decir que se repiten o vuelven), predominantemente
alteraciones del hábito intestinal y dolor abdominal,
pero que comprende también disfagia (dificultad
para tragar), dispepsia (trastornos en la digestión),
vómitos y flatulencia, para los cuales no se puede
demostrar una causa orgánica. La denominación
colon irritable, utilizada en el pasado, se considera
incorrecta en la actualidad porque se ha demostrado de
forma fehaciente que las anomalías subyacentes
de la motilidad digestiva, no se limitan al colon, sino
que pueden abarcar todos los segmentos del tubo digestivo,
incluyendo el esófago.
Este complejo sintomático es el trastorno gastrointestinal
más frecuente de las sociedades occidentales,
constituyendo hasta el 50 % de los diagnósticos
en consultas ambulatorias de gastroenterología.
Es más frecuente en mujeres que en varones,
y puede diagnosticarse en cualquier grupo de edad,
si bien es más común que los pacientes
que consultan al médico sean adultos.
Si bien su mortalidad es nula, los numerosos procedimientos
diagnósticos y/o pretendidamente terapeúticos
a que son sometidos muchos de estos pacientes, en un
vano intento de demostrar una causa orgánica
para sus molestias, pueden ser no sólo inútiles,
sino también peligrosos, y por lo general no
hacen más que reforzar el trastorno psiconeurótico
subyacente en la mayoría de ellos. Por ello
debe intentarse a toda costa obtener un diagnóstico
positivo de síndrome del intestino irritable
con un mínimo de exploraciones.
Los síntomas cardinales de este cuadro tan
frecuente son el dolor abdominal y la alteración
del ritmo de las deposiciones.
El dolor abdominal es muy variable, en cuanto a su
carácter, intensidad y localización.
A veces el dolor se relaciona con la ingesta, pero
con mayor frecuencia se asocia a la deposición,
cediendo o mejorando tras la expulsión de heces
o gases. Algunos pacientes refieren dolor y distensión
gaseosa únicamente localizados en el hipocondrio
izquierdo o en el derecho, confundiéndose este último
cuadro con el diagnóstico de colelitiasis (cálculos
en las vías biliares).
La alteración del ritmo deposicional es casi
constante. Predomina el estreñimiento, con heces
caprinas (deposición semejante a la de las ovejas
o cabras) y mucosidad variable, pero siempre sin sangre,
excepto si coexisten hemorroides. Con frecuencia hay
brotes diarreicos alternando con la constipación,
y en general los pacientes aquejan menos dolor y distensión
cuando las heces son más líquidas. No
son raros la sensación de evacuación
incompleta y el tenesmo franco (sensación de
tener aún después de evacuar, el intestino
ocupado) debido a espasmo rectosigmoide.
Sintetizando podemos encontrar en nuestra consulta
pacientes con un Síndrome del Intestino irritable
de tipo constipado, de tipo diarreico y de tipo mixto
o alternante. También es común la presencia
de cuadros de gastritis crónica concomitante,
lo que evidenciaría la tendencia del paciente
a “somatizar” o expresar su disritmia vital
a través del aparato digestivo.
Como estos síntomas son siempre crónicos
y/o recidivantes, remontándose en general a
años o décadas en el adulto, los pacientes
concurren a la consulta homeopática multiextudiados,
han peregrinado por diversas consultas médicas
u hospitales y con frecuencia han sido sometidos a
una o más intervenciones quirúrgicas
(vesícula, apéndice, útero).
En estos casos es donde la Homeopatía ofrece
una salida inmejorable, pero eso sí, a largo
plazo. No olvidemos que el enfermo lleva por lo general
mucho tiempo con el problema y en gran parte de los
casos coexisten factores sociales que impiden su curación
definitiva.
Veamos un poco este último punto. Paracelso,
gran médico suizo de la edad media, decía
que el médico debe conocer no sólo la
anatomía y funcionamiento del cuerpo, sino el
lugar físico donde el paciente desarrolla sus
actividades, su relación con la sociedad. No
podemos negar la gran influencia que ejerce sobre este
tipo de pacientes, la falta de trabajo, la inseguridad
por el futuro, la inestabilidad social, la carencia
de recursos económicos y cuando no los problemas
personales que actúan como desencadenantes o
bien como obstáculos a la curación.
El médico homeópata a través
de una historia clínica detallada llega a la
identificación de un medicamento que lo llevará a
la curación. A veces el resultado parece “mágico”,
pero en la mayoría de los casos se precisa una
buena dosis de paciencia por parte del paciente. Lo
que ocurre que los enfermos, por lo general vienen
muy medicados con alopatía y eso dificulta la
tarea, dado que enmascara el cuadro clínico.
El homeópata debe realizar una verdadera labor “detectivesca” para
encontrar el medicamento que lo llevará a la
curación. El enfermo, en general, entiende la
situación y al encontrar pequeñas mejorías
apuesta a continuar por el difícil camino.
Hace 3 años me trajeron en consulta el caso
de un señor de 40 años, que padecía
de un síndrome del intestino irritable. Empresario,
debía realizar cada día un análisis
detallado de su ruta de entrevistas, verificando los
baños que atravesaría para llegar a su
meta final. El síntoma predominante era una
diarrea que le hacía casi imposible la vida
social. Felizmente para él y para mí,
en poco tiempo pudo sacarse esa pesadilla de encima
mediante la medicación homeopática administrada
en glóbulos.
Recuerdo el caso de Juana W. de 50 años, empleada,
sometida a continuo stress por su actividad, que padecía
de un S.I.I. predominando la constipación y
que sus dolores de tipo cólico en el abdomen
le imposibilitaban caminar o estar de pie. La flatulencia
le producía una distensión abdominal
que ella satirizaba diciéndome: " mire
doctor la panza que tengo, parece que estuviera de
seis meses de embarazo, me da vergüenza, no puedo
salir a la calle en estas condiciones ” .
Con el tratamiento homeopático y una dieta
acorde para el caso, rica en fibras y bebiendo abundante
líquido fue solucionando su problema y al cabo
de 3 años de tratamiento recibió el alta.
Para terminar deseo aclarar que es imprescindible
acompañar la acción del medicamento con
los consejos higiénicos dietéticos que
el maestro Hahnemann tan brillantemente describiera
ya en el siglo XVIII. Es muy importante:
·
la forma de comer (masticar bien, NO DEGLUTIR)
·
no mirar TV o leer mientras se almuerza o cena,
·
tratar de hacerlo en un ambiente distendido dentro
de lo posible,
·
beber abundante líquido y
·
realizar una actividad física (por ejemplo caminar)