La
cefalalgia constituye el motivo más frecuente
de consulta médica, pero sólo el 1% de
los enfermos que consultan presentan una cefalea grave
que obliga a realizar exploraciones complementarias.
Con la Historia Clínica tenemos una orientación
diagnóstica inicial. El dato más valorable
es la cronopatología (la evolución
en el tiempo) de la cefalalgia.
Las cefaleas agudas en personas
sin HC previa de dolor de cabeza son graves y obligan
a descartar hemorragia,
tumor o meningitis.
La cronicidad o recurrencia de una
cefalalgia suele orientar hacia una etiología
vascular o psicógena.
El dolor de cabeza es una afección muy común
y constituye uno de los motivos más frecuentes
de consulta en homeopatía. La migraña
clásica, cefalea de origen vascular, sigue
siendo la causa principal de este padecimiento.
Le siguen los
dolores de cabeza por afecciones oculares (astigmatismo,
etc.), afecciones otorrinolaringológicas
(sinusitis, otitis, etc.), cervicoartrosis o artrosis
cervical,
cefaleas asociadas a enfermedades generales como la
de la hipertensión arterial, etc.
Frente
a todo ello el médico homeópata
unicista se encargará de conocer quién
es el paciente que por presentar un desequilibrio de
su Fuerza Vital termina padeciendo un dolor de cabeza
que se transforma en su motivo de consulta.
Como se
puede apreciar distinto es el concepto desde
la medicina oficial o alopatía que considera
al paciente un enfermo porque tiene dolores
de cabeza.
No se trata de un juego de palabras, sino de una concepción
diferente. El homeópata tiene una visión
holística (visión total) de su enfermo.
A.C. mujer de 75 años me consulta el 1 de
julio de 1996 por padecer de dolores de cabeza desde
los 14
años de edad o sea que durante 61 años
de su vida este trastorno la acompañó.
En 1962 a raíz de los analgésicos que
tomaba hizo un cuadro tóxico que casi le cuesta
la vida.
Como antecedentes presentaba litiasis biliar (cálculos
de vesícula) múltiple (muchos) e hipotiroidismo.
El dolor predominaba sobre el lado derecho de su
cabeza y la obligaba a reposar en cama, pues el movimiento,
la luz o bien los ruidos la agravaban.
Era una paciente
que no toleraba la contradicción,
muy ordenada, dictatorial, con temor a la soledad o
de estar sola, con deseo de compañía,
con temor a la multitud, friolenta, con marcado deseo
de dulces. Con estos síntomas le indiqué
Lycopodium 6 que tomó a razón de 10 glóbulos
dos veces por día. El 11 de septiembre del mismo
año, en su segunda consulta, ya prácticamente
no tenía cefaleas. Para diciembre del mismo
año
los dolores de cabeza habían desaparecido.
La
homeopatía devolvía una vez más
la alegría de vivir a un sufriente de toda
una vida.