Por el Dr. Carlos A. Distilo
Director Unitas Homeophatica
Los conocimientos actuales de la Ciencia (física,
química, etc.) no permiten aún explicar
con exactitud el proceso íntimo de este
fenómeno.
Sí hay evidencias, por los estudios que
se han efectuado (sobre todo en Francia e Inglaterra),
que el proceso de preparación dilución
+ sucusión del medicamento deja en el solvente
que se utiliza, habitualmente alcohol al
70% , una configuración espacial determinada
de sus moléculas característica para
cada uno de las sustancias originales (a este fenómeno
se lo llamó internacionalmente "Memoria
molecular del agua").
Esta configuración espacial, verdadera
impronta o marca que deja la sustancia en el solvente,
se transmitiría a las moléculas del
agua de los seres vivos a los cuales se les administra
desarrollándose así su acción
biológica y terapéutica.
Sí se ha comprobado desde siempre, que
el medicamento produce un estímulo en el
mismo sentido que aquél que produce la enfermedad,
generando una reacción curativa más
intensa. O sea que el medicamento estimula lo que
Hipócrates llamó “la vix medicatris
naturae”, que no es otra cosa que nuestra
propia inmunidad, es decir, nuestras defensas.
En otras palabras:
el fármaco porta una información
a nivel subatómico que pone en funcionamiento
los mecanismos de defensas o curativos del ser
humano.