Por el Dr. Carlos A. Distilo
Director Unitas Homeophatica
Sin entrar en detalles
que superarían
el objeto de este trabajo diremos que la Historia
Clínica Homeopática reúne una
serie de elementos que nos permiten ver no sólo
a la enfermedad sino también al enfermo.
Se dice comúnmente que la Historia Clínica
Homeopática comienza donde termina la Historia
Clínica Alopática, dado que la finalidad
de la segunda es hacer un diagnóstico fisiopatológico.
La Historia Clínica Homeopática
comprende los
SINTOMAS MENTALES,
SINTOMAS GENERALES Y LOS
SINTOMAS PARTICULARES O LOCALES.
·
Los primeros constituyen los de mayor importancia
y abarcan desde el nacimiento del paciente hasta
la actualidad. Dentro de ellos están los
llamados BIOPATOGRAFICOS (eventos, instancias,
sucesos que pudieron haber influido o ser caldo
de cultivo para la enfermedad actual), los relacionados
con el INSTINTO DE VIDA o DE MUERTE (disposición
al suicidio, intentos de suicidio, etc.), el MODO
DE REACCIONAR (Cólera), los TEMORES; los
síntomas relacionados con la AFECTIVIDAD;
los CARACTEROLÓGICOS (paciente suave, dulce,
autoritario, tímido, etc.) que resultan
de la relación transferencial con el enfermo
y muchos otros que nos hablan del individuo a quien
vamos a tratar, y que no vienen al caso tratar
ahora.
Los segundos se refieren al comportamiento del
paciente frente al calor, frío, humedad,
corrientes de aire, etc., como así también
sus deseos y aversiones alimenticias, sus intolerancias
ante ciertas comidas o bebidas; su transpiración,
si es abundante o escasa, olor, color, si mancha
la ropa etc.
Luego dentro de este grupo se tratan los síntomas
relacionados con el sueño (posición
adoptada para conciliar el sueño, si descubre
alguna parte del cuerpo mientras duerme, si habla,
grita, rechina los dientes, tiene pesadillas o
un tema de sueño que se repita; si se despierta
con facilidad y de qué humor, etc.)
También se consideran los síntomas
relacionados con la sexualidad, con la digestión,
etc.
Finalmente los terceros comprenden por lo general,
el motivo de consulta (asma bronquial, cefaleas
o dolor de cabeza, constipación, síndrome
del intestino irritable, etc.). Esos síntomas
serán modalizados según un esquema
que comprende la localización, las sensaciones,
las modalidades de agravación o mejoría
y los síntomas concomitantes o alternantes
que acompañan al caso.
Luego se realiza un exhaustivo examen clínico
como lo hemos aprendido en la Facultad de Medicina,
con los exámenes complementarios que fueran
necesarios para llegar a un pronóstico a
través del diagnóstico clínico
o nosológico.
El médico homeópata, entonces además
del diagnóstico clínico o nosológico
(diagnóstico de enfermedad), hará el
diagnóstico del llamado medicamento de
Fondo (síntomas mentales + síntomas
generales + síntomas particulares o locales);
del medicamento Constitucional (síntoma
generales + constitución biofísica
del paciente); del Terreno diatésico o
Miasmático y finalmente el diagnóstico
del medicamento local (síntomas locales
solamente).
El médico homeópata procura encontrar
entre todos los medicamentos experimentados en
el hombre sano, aquél que tenga un conjunto
de síntomas lo más semejantes posibles
al conjunto de síntomas que tiene el enfermo.
Entonces ese medicamento será el remedio
homólogo, homeopático del enfermo.
A modo de ejemplo y con el fin de aclarar estos
conceptos digamos que las crisis asmáticas,
el eczema, la úlcera gástrica, etc.
que presenta Juan no serán iguales a las
que presenta Pedro.
Para terminar digamos que muy buenos son los resultados
obtenidos con esta terapéutica que apunta,
valga la redundancia, hacia una concepción
antropológica del hombre.